miércoles 8 de julio de 2009

Donde hay fuerza*, no existen las distancias

Reflexionando me dejó el post de Marga cuyo título es sobre la virtualidad o el amor. Y me comprometí conmigo misma (y se lo hice saber en un comentario) a contestar en un post. Éste.

Veamos, es un tema no demasiado científico, aunque nunca se sabe dónde están los límtes de la ciencia. Nunca se sabe dónde están los límites del amor, nunca se sabe dónde están los límtes, dejémoslo así. Preciosa la frase de Marga: “amores virtuales (esta última palabra, tachada) a distancia por su lejanía en el pasado o también en el futuro, por qué no...” Eso, ¿por qué no? (esto último lo añado yo).

Si vivimos el presente como única referencia cierta y palpable, deberíamos pensar que el pasado es una impostura, pues lo releemos como queremos, tal vez un sueño, incluso un “dejà vu”. Y que el futuro forma parte de algo adimensional, incorpóreo, sutil, un “no vu, encore”.

La única distancia que no se puede medir es la que más vale la pena: la distancia del corazón. La distancia entre corazones, para ser más precisa. No tenemos herramientas que midan esa distancia, aunque si somos suspicaces y observamos bien, podemos calibrar (como dice la PNL) y aproximarnos a un diagnóstico. Aunque primero cabría preguntarse: ¿cuál es la unidad de medida del amor? Y aquí es cuando nos hundimos con todo el equipaje. Para efectuar esta medición no nos sirven los esquemas convencionales. Ni los indicadores. Ni las variables. Ni las encuestas. Ni las desviaciones típicas. Ni el muestreo aleatorio. Sólo nos sirve la firme convicción del amor que desprende una mirada, un gesto cómplice, un roce del que salen chispas... sólo nos sirve la intuición para medir el amor.

Chicas... me evado de los números, las cifras, los decimales... y siempre regreso al amor. Siempre.

* la fuerza poderosa del amor... se entiende!!!

(continuará...)

4 inmersión/es (gracias por participar):

Pena Mexicana dijo...

pues qué decirte? para mi la unidad de medida del amor es el compromiso... aunque no sé si se mide en kilos, vatios o litros... qué tal si se mide en una unidad que no se ha denominado aún pero que equivale a la fuerza del apoyo prestado multiplicada por las dificultades cotidianas y directamente proporcional al difrute de la convivencia? algo asi... por allí va la idea...

Lena de mar dijo...

hola pena mexicana,
totalmente de acuerdo con la medida del compromiso, un compromiso mutuo que se revalida todos y cada uno de los días.

Un abrazo inmenso para ti y tu güera (ahora que ya sé qué significa, jajaja)

marga dijo...

subiste la apuesta, enhorabuena! me encantó y quiero que continúe, continuará?

gracias por citar mi post

besos!!!

Lena de mar dijo...

Hola Marga,
como ves... ha continuado. Gracias a ti por la primera inspiración.

Besitos